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LA PARADOJA DEL LIDERAZGO ADAPTATIVO.

  • Foto del escritor: Manuel Alvarado
    Manuel Alvarado
  • 25 oct 2025
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 27 oct 2025

La evolución del liderazgo.


En un mundo que cambia más rápido que los organigramas, el liderazgo dejó de ser una posición. Hoy se trata de adaptarse, de aprender mientras avanzamos y de aceptar que liderar implica nuevas habilidades.


Existen muchas definiciones de liderazgo, algunas centradas en rasgos personales, otras en estilos, sin embargo, hay una corriente de liderazgo que es la que, en lo personal, más me hace sentido: el liderazgo adaptativo.


El liderazgo adaptativo se basa principalmente en la existencia de dos tipos de desafíos: los desafíos técnicos y los desafíos adaptativos.


Para los desafíos técnicos, basta con aplicar conocimiento vigente, el problema a resolver está claro y depende de una autoridad competente.


Los desafíos adaptativos, en cambio, son distintos, nos obligan a cuestionar lo que ya sabemos, hay que aprender nuevas formas de hacer las cosas y todos quienes tienen el problema son parte de la solución.


“Los tiempos cambian, y aferrarse al liderazgo de siempre es quedarse atrás”

Las complejidades de los cambios adaptativos.


Lo complejo de un desafío adaptativo es que el trayecto entre “A” y “B” no es lineal. Hay avances, retrocesos y resistencias, de estas últimas surgen las facciones, que son grupos que sienten y reaccionan de determinada manera frente al proceso de cambio.


Parte de un desafío adaptativo es aprender a entender estas facciones para así poder movilizar el cambio. Liderar entonces se parece más a ser un DJ que un jefe. Hay que saber cuándo subir la tensión y cuándo contener, pero también cuando subir o bajar del escenario.


Cada persona, cada facción, cada equipo tiene su “rango óptimo” para movilizarse en pos del cambio y la responsabilidad de quien ejerce liderazgo es ecualizar al equipo para que todo suene en armonía.


Mesa de dj ecualizando personas
“Un buen músico entiende que los silencios también son parte de la melodía”

Liderazgo como verbo (acción).


Creo que el liderazgo se ejerce, es decir, desarrollando las habilidades necesarias cualquier persona puede ejercer el liderazgo en un momento determinado, independiente de si su rol en un equipo implica autoridad formal.


En pocas palabras, el ejercicio del liderazgo no es inherente del rol de la jefatura, más bien es como una bola caliente que se traspasa constantemente entre los integrantes de un equipo de acuerdo con sus experiencias y habilidades.


“Todos pueden sostener la bola caliente; algunos aprenden incluso a jugar con ella.”.

El sesgo organizacional.


Hoy por hoy, el liderazgo adaptativo y muchos de sus conceptos se han posicionado dentro de las organizaciones ya que ha demostrado tener un gran impacto, pero lastimosamente esto no está haciéndose cargo en su totalidad del asunto. Entonces, ¿Por qué siguen existiendo problemas ligados al liderazgo?


A pesar de las enormes sumas invertidas en capacitar a mandos medios y jefaturas, parece que seguimos sin ver algo esencial.


“Si seguimos poniendo el foco donde siempre, seguiremos viendo los mismos problemas”.

Quitarnos la venda de los ojos.


¿Qué sacamos con hablar de liderazgo adaptativo si no lo estamos adaptando? Hicimos la asociación de Liderazgo con la bola caliente que puede pasar por todos los miembros del equipo, pero ¿Cómo esperamos que todos ejerzan liderazgo si se capacita siempre a las mismas personas?


El error está en que hoy seguimos abordando el desarrollo del liderazgo como se ha hecho por años. Damos más y más herramientas a líderes y jefaturas, capacitamos y recapacitamos sobre los mismos temas a los mismos personajes clave de la organización cayendo en un círculo redundante y dejamos fuera al mayor porcentaje de personas involucradas en los procesos vitales de cada organización.


La primera línea organizacional - quienes ejecutan tareas - son quienes hoy reciben la bola caliente y no saben qué hacer con ella, porque en su gran mayoría no son considerados dentro de las capacitaciones de liderazgo.


“No basta con aprender algo nuevo; hay que atreverse a aplicarlo distinto”.

Para obtener una solución distinta, necesitamos hacer algo distinto.


Los cambios van exigiendo que las empresas se adapten prácticamente todos los días. Hemos adaptado modelos, técnicas, cultura, pero no hemos sido capaces de soltar las viejas prácticas de liderazgo. Seguimos aferrándonos a la idea de que el liderazgo es algo que solo pueden hacer quienes tienen un rol de jefatura.


Democratizar el liderazgo ya no es una opción, es una necesidad. Es momento de transformar los organigramas en espacios vivos, donde cada persona pueda aprender, equivocarse, crecer y liderar.


"Porque los cambios no los provocan los cargos, los provocan las personas".

El liderazgo adaptativo marca el paso hacia organizaciones más humanas, donde cada persona asume un rol activo en la transformación.


La pregunta es:

¿Estamos dispuestos a ceder el control para que otros también puedan liderar?




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